Dios es un poderoso consuelo y una ayuda efectiva en las tormentas de nuestro vivir y debemos siempre afirmamos por la fe y dar a Dios la gloria en tiempos graves. Desde luego, la Biblia también habla del consuelo de la palabra de Dios y los consejos sabios de los hermanos, todo constituye una enorme ayuda. Si la vida nos parece obscura por tantos problemas, debemos pensar que más grande que nuestras dificultades, la solución es Dios, y en él podemos confiar absolutamente en todo, pues él cuida de nosotros.
Los malos amigos pueden ocasionamos un gran daño, pues sus consejos quizás no se fundamentan en la realidad de nuestros sufrimientos. Por eso dije “los consejos sabios de los hermanos”. Job fue un personaje que tuvo que ir a través de toda suerte de problemas. Su arma poderosa era su fe en Dios que era inconmovible. Dios justificó, al fin, a Job y no a sus amigos que no vieron el origen de las dificultades de ese hombre de Dios.
Los malos amigos pueden ocasionamos un gran daño, pues sus consejos quizás no se fundamentan en la realidad de nuestros sufrimientos. Por eso dije “los consejos sabios de los hermanos”. Job fue un personaje que tuvo que ir a través de toda suerte de problemas. Su arma poderosa era su fe en Dios que era inconmovible. Dios justificó, al fin, a Job y no a sus amigos que no vieron el origen de las dificultades de ese hombre de Dios.
Muchos problemas son causados por nosotros mismos. El temor por un futuro incierto nos lleva al miedo-Pedro no estuvo convencido del plan de su Señor; el miedo por problemas que, para él ni existían, le hizo actuar de manera tonta e inadecuada. David se buscó muchos problemas que pudo haber evitado. Jonas batalló contra algo que no pudo cambiar. La confianza en el Señor hubiera quitado sus problemas antes que aparecieran en sus vidas.
El Hijo de Dios tiene un enorme beneficio, pues puede encomendar todos sus problemas, temores e inquietudes sobre su Creador. La ayuda y providencia divina no son limitadas, el mismo hombre limita sus posibilidades. Dios siempre es un ayudador, sea en mucho o con poco. Desde luego, el cristiano, tiene que obrar con iniciativa propia para resolver sus problemas, pero hay momentos en que Dios puede cambiar todo para nuestro bien. Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman. He aquí una clara enseñanza del apóstol Pablo a los cristianos romanos.
El simple hecho de que somos seguidores de Cristo no quita las dificultades. Nuestra vida estará siempre rodeada de cosas difíciles. Dios nos da la salida, debemos aprender a mostrar quietud por la fe y la confianza en el Todopoderoso. El sabe todas las cosas y desea ayudar al que cree que es apto para toda ayuda.
Tanto Pedro como Pablo pensaban que podríamos poner todo lo que nos aflige sobre Dios que tiene cuidado de nosotros. Jesús mismo nos enseña que pongamos toda nuestra confianza en Dios. En todo momento el cristiano puede ir delante del trono de la gracia
Tanto Pedro como Pablo pensaban que podríamos poner todo lo que nos aflige sobre Dios que tiene cuidado de nosotros. Jesús mismo nos enseña que pongamos toda nuestra confianza en Dios. En todo momento el cristiano puede ir delante del trono de la gracia
de Jesucristo para la ayuda oportuna. El salmista David era un hombre poderoso, sin embargo, siempre confió en Dios para que le resolviera sus problemas y para que le ayudara en todo momento.
No debemos tener temor y decir que Dios no ayuda. Debemos confiar en él y estar dispuestos a dejamos guiar por Dios. Sus caminos no son necesariamente nuestros caminos, pero él encuentra una solución. No a medias, sino con una ayuda verdadera. No debemos tampoco dudar sino más bien creer que lo que pedimos a Dios “ya lo hemos recibido” y así será. Nuestras dudas producen más daño que bien. Es preciso reconocer que Dios sabe todo y desea que estemos sin dificultades en nuestra vida.
Ciertamente, el hombre ha de hacer su parte y Dios hace lo que nosotros no podemos hacer, en vez de miedo, ten confianza; en lugar de sentirte nervioso, vístete de paz, y cree que el Padre celestial cuida de tí y de mi siempre, deposita todas tus angustias sobre él.
No debemos tener temor y decir que Dios no ayuda. Debemos confiar en él y estar dispuestos a dejamos guiar por Dios. Sus caminos no son necesariamente nuestros caminos, pero él encuentra una solución. No a medias, sino con una ayuda verdadera. No debemos tampoco dudar sino más bien creer que lo que pedimos a Dios “ya lo hemos recibido” y así será. Nuestras dudas producen más daño que bien. Es preciso reconocer que Dios sabe todo y desea que estemos sin dificultades en nuestra vida.
Ciertamente, el hombre ha de hacer su parte y Dios hace lo que nosotros no podemos hacer, en vez de miedo, ten confianza; en lugar de sentirte nervioso, vístete de paz, y cree que el Padre celestial cuida de tí y de mi siempre, deposita todas tus angustias sobre él.
Dios trata a su gente como un Padre. La idea de que Dios es, para el cristiano, un Padre, debería inculcamos confianza. No puedo recordar de que mi Padre carnal me haya dado promesas que luego no haya cumplido, siempre ha hecho lo que con su boca ha dicho a todos sus hijos e hijas. Dios ama la verdad, Dios ama a sus seguidores, Dios desea damos estabilidad y satisfacción en un sentido sano. Dios, el Padre de los cristianos, tiene sumo interés en que todo marche bien en nuestra vida. Si no confiamos en él aun y cuando somos participes de las múltiples maravillas realizadas, entonces como podemos considerar aspectos importantes tales como la resurrección de los muertos y la vida eterna con Dios, en un mundo en el cual reinará la justicia.
Dios está en medio de todos, especialmente en los creyentes fíeles. Dios conoce nuestra vida a perfección. Ante él todos estamos desnudos y descubiertos. Sabiendo que las cosas son asi, deberíamos armarnos de confianza, fe, y amor hacia él y su Palabra, estando seguros de que Dios siempre encontrará un camino que nos lleve fuera de nuestros problemas y temores. En verdad, con él y en él, caminamos de victoria en victoria.
“Y sabemos que a los que aman a Dios. todas ¡as cosas íes ayudan a bien, esto es, a tos que conforme a su propósito son Humados ” (Roma¬nos 8.28). Dios lleva nuestra vida de triunfo en triunfo. La Escritura es para el discípulo de Jesús, guia, instrucción y luz para el camino. Nuestra confian¬za en la ayuda y providencia del Señor nos llevará al éxito
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